Formación

A participar se aprende participando tanto en el ámbito de una asociación o colectivo concreto, como en el ámbito de los espacios interasociativos y colectivos.

Pero, ¿qué es participar?

Sin entrar en profundidades académicas, desde el ámbito sociológico se entiende la participación de la ciudadanía como la capacidad de intervención y toma de decisiones en el espacio público.

Si aceptamos este enfoque, debemos comenzar por delimitar en qué consiste esa capacidad de intervención y toma de decisiones.

Por un lado,hay que considerar la normativa existente, que pone los limites a esa capacidad de tomar decisiones y de intervenir. En este sentido, actualmente, la toma de decisiones solo se contempla en el marco de los Plenos de los Ayuntamientos, y solo se abre de forma específica en los presupuestos participativos, cuando el equipo de gobierno de turno se vincula de forma voluntaria a los resultados.

Existe, por tanto, un problema de partida, y es la dificultad normativa para que la toma de decisiones se realice en algún otro espacio institucional de participación.

En los Foros Locales, por ejemplo, y anteriormente en los Consejos Territoriales, cuando el órgano de participación tomaba algún acuerdo que implicaba una actuación municipal, era y es indispensable llevarla al Pleno de la Junta para su aprobación (o no).

Sin embargo, y aunque no siempre le hemos otorgado la misma importancia, estos mismos órganos pueden tomar otras decisiones relacionadas con actuaciones vecinales, donde la capacidad de decidir sigue estando en el espacio público.

Además de esa dificultad normativa existente, de la que tenemos que ser conscientes cuando nos planteamos implicarnos en un espacio de participación institucional, es evidente que necesitamos también revisar nuestra capacidad de intervención.

Formación para la Participación

En el campo de la participación ciudadana, no tenemos muchos referentes a lo largo de nuestro aprendizaje educativo, de modo que nos toca formarnos cuando sea que decidimos tomar el camino de implicarnos de forma más activa en estas cuestiones que afectan a nuestra vida diaria como personas, colectivos y comunidades.

Nuestra capacidad de intervención, por tanto, será mayor o menor en la medida en que estemos bien informadas y formadas. Y no hay que esperar a tenerlo todo para intervenir, para participar, porque para que exista aprendizaje necesitamos prácticas y reflexiones en la misma medida. Y no solo para empezar. Las reflexiones colectivas sobre nuestras prácticas es uno de los mejores métodos de aprendizaje permanente que conocemos.

Participar en la mejora de la vida de las personas y del entorno de tu barrio, de tu distrito, de tu ciudad, ha de ser fácil, accesible y satisfactorio para todas las personas, independientemente de que tengamos un perfil clásico o seamos de sectores menos «participativos» (inmigrantes, jóvenes, personas en riesgo de exclusión…).

La falta de información y formación para la participación, hace creer a muchas personas que las cosas son muy complicadas y que no tienen capacidad para saber y decidir.

Sin embargo, muchas de estas dificultades percibidas a la hora de pensar en la implicación activa de las vecinas y vecinos en los espacios de democracia participativa, pueden ser abordadas con herramientas que llevamos utilizando hace algunos años y que se han mostrado útiles en la acción colectiva.

Herramientas metodológicas adaptativas que, además de tener en cuenta las diversidades existentes, estimulan la cooperación y el poderío vecinal de lo que es común

Estas páginas por las que navegas pretenden facilitar estos aspectos básicos, de forma que resulte más fácil nuestra intervención ciudadana en los espacios de participación, ya sean institucionales o de iniciativa vecinal.

En este contexto, recogemos aquí algunos materiales que hemos ido elaborando a lo largo del 2019 desde la Asociación Vecinal la Flor, esperando que sean útiles para la práctica y reflexión que comentamos.

Back To Top