Otra ciudad, nuestra ciudad

Sabemos que otra ciudad es posible, porque la que tenemos ahora solo es fruto de la especulación de unas pocas élites económicas y políticas, que han  diseñado y construido la ciudad a su conveniencia, edificando todo lo posible, estructurándola cada vez más en función del vehículo privado y considerándola como un mercado más.

Las personas, las vecinas y los vecinos, las ciudadanas y ciudadanos que la habitamos, hemos sido callados a lo largo de las décadas, a cambio de algunas concesiones en equipamientos para mejorar nuestras vidas, aunque para ello hemos tenido que organizarnos y movilizarnos en la calle y en los despachos.

En el año 2019, Madrid sigue siendo una ciudad insostenible, y aunque ha habido algunas pequeñas mejoras, las necesidades de cambios son muchas y pocos los recursos disponibles.

Y aunque mucha de la publicidad que nos meten por los ojos y oídos nos dice que en la ciudad «hay oficinas, calles peatonales para comprar, chalets adosados para vivir y un espacio abstracto poco congestionado que los une milagrosamente», lo cierto, es que las grandes ciudades del Estado «se enfrentan al gran reto de construir un espacio habitable en el que los altos niveles de contaminación actuales no tengan cabida. El coche es el gran enemigo.» Pero no solo.

En Madrid, este año 2019 se ha cerrado (por ahora) un nuevo capítulo de la saga de la Operación Chamartín que, aunque parezca que solo afecta a los barrios del entorno, es una operación especulativa de ciudad. Muchos son los artículos que se han escrito, a favor y en contra de la operación en los últimos meses. Os dejamos aquí con algunos de los últimos publicados.

Y si quieres hacer un breve repaso a la temática, te dejamos estos publicados en el periódico DIAGONAL, ahora El Salto.

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