Presupuestos Participativos 2016

Los presupuestos participativos en la ciudad de Madrid se enmarcan en un problema estructural y político de fondo que no va a tener solución a corto plazo. Nos referimos a la división de Áreas/Concejalías realizada por el gobierno municipal de Ahora Madrid y, en concreto, a las que tienen como eje principal la participación ciudadana.

Por un lado, el Área de Participación, Gobierno Abierto y Transparencia, dirigida por Pablo Soto. Por otro, el Área de Coordinación Territorial y Asociaciones, dirigida por Nacho Murgui. En la primera se trabaja la participación individual y en la segunda la participación organizada.

Esta incongruencia política y metodológica ha llevado, en este caso, a que la iniciativa del presupuesto participativo la ha tomado el Área de Pablo Soto, en la línea de primar la participación digital, es decir, la individual, con lo que, además de dejar a mucha gente (individual) fuera, se granjeó la “enemistad” de las asociaciones vecinales.

Es lo que pasa cuando el acento se pone en el número de personas que hacen click, sin contar con las que no saben o pueden hacerlo, y sin las que se organizan en los barrios para cambiar las cosas de forma colectiva.

De poco ha servido contratar a una empresa para dinamizar el proceso en los distritos: cuatro personas para 21 distritos!!!

Pero, también, el proceso ha tenido mucho de improvisación. Aun entendiéndolo como una experiencia piloto (es la primera vez…), un proceso de estas características no puede dejarse a la improvisación. Se corre el riesgo de quemarlo desde el inicio.

Y, desde luego, el proceso se ha parecido bastante poco a lo que entendemos por unos presupuestos participativos, comenzando por el hecho de que no ha sido autorreglamentado.

En el distrito de Fuencarral El Pardo, desde la iniciativa vecinal organizamos un grupo motor abierto que estuvo trabajando en todas las fases, elaborando unas autonormas (en lo que nos dejaban las directrices de la institución) y consensuando las propuestas a incluir como espacio presencial.

Pero no ha sido fácil. Muchas cosas jugando en contra: los tiempos, las formas, las normas impuestas, el control de la institución… la falta de espacios y tiempos para la deliberación, la dificultad de acceso de muchas personas, la falta de información sobre por qué unas propuestas entraban y otras no, las diferencias de criterios según distritos…

Esperamos que en septiembre se haga una valoración del proceso y que se saquen suficientes aprendizajes para no repetir los errores percibidos.

Aquí puedes ver las propuestas aprobadas para el distrito.

Y aquí las aprobadas para la ciudad.