Qué ciudadanía

El término ciudadanía hace referencia al ciudadano, a la ciudadana, y esta palabra comenzó a utilizarse para designar a las personas que vivían en las ciudades.

Con la formación del Estado-Nación pasa a utilizarse para designar a las personas que poseen la nacionalidad, dando por hecho que el resto de las personas que habitan el país no son ciudadanxs. Y la nacionalidad puede adquirirse en unos casos por mero nacimiento, pero en otros requiere cumplir otros requisitos administrativos.

También ha habido y hay otras discriminaciones cuando se nombra el término como sujeto de derechos políticos. Las mujeres estuvieron durante mucho tiempo en occidente sin pertenecer a esta categoría, y aún hay países que no la consideran ciudadana. Hay restricciones por la edad, por la religión…

Con la crisis del Estado Nación, cuando las fronteras se difuminan, aunque no precisamente para las personas, y dado que es un concepto muy abierto que admite múltiples interpretaciones, se comienza a hablar de una ciudadanía más amplia, más cercana a su concepción original de habitante de las ciudades, en este caso, habitante de una sociedad en la que se coexiste independientemente del origen y demás características señaladas. Prácticamente se podría decir que el término ciudadanx equivaldría a persona y el de ciudadanía sería similar a población. Esta simplificación aparentemente inocua, en algunos casos se habla de público, también de usuarixs, no lo es tanto, pues va pareja a la mercantilización de la sociedad y al desvirtuamiento de lo político en pro del mercado.

Para nosotrxs el término ciudadana, ciudadano, ciudadanía tiene un valor político, pero no como sujeto de derechos políticos, aunque los tenga, sino como sujeto político en sí mismo.

Qué quiere decir esto? Pues que para ser ciudadano o ciudadana no basta con vivir en la ciudad, ciudadanx no es quien habita la ciudad, sino quien trabaja para transformarla, quien participa en la transformación de la sociedad mientras se transforma a sí mismx en la acción de “ciudadanear”, de transformar la ciudad.

Es decir, que las personas y las comunidades de personas, nos transformamos en ciudadanxs y en ciudadanía cuando somos conscientes de nuestro poder para transformar la sociedad en la que vivimos, cuando actuamos para cambiar las cosas, para mejorar colectivamente, cuando superamos nuestros intereses individuales en busca del bien común.

El sujeto político, por tanto,  no nace, se hace. La ciudadana, el ciudadano, la ciudadanía, se construye, nos construimos cuando actuamos de forma individual y colectiva para cambiar la realidad, cuando nos armamos de poderío social desde el reconocimiento a la diversidad de nuestra sociedad, a nuestra diversidad como personas que nos enriquecemos en el intercambio (y por tanto contrarias al pensamiento único), cuando somos conscientes de nuestro poderío como comunidad.

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